Narra Laura:
Era una noche calurosa. También era la noche que llevaba meses esperando, porque era mi última noche en Bracelona, mi ciudad natal. Me iba a Londres al día siguiente. Iba a hacer un curso de inglés. Me pasaría exactamente doce meses en tierras inglesas. Siempre fué mi sueño, adoraba esa ciudad, ese idioma y sobretodo esos artistas. Aparte de la californiana Katy Perry, estaba terriblemente enganchada a The Keyboards, mi grupo de musica predilecto. Sobretodo, a Nate, uno de los componentes del grupo. Toda mi habiitación estaba empapelada de pósters de The Keyboards y Katy Perry. La música era mi vida. Tocar con mi guitarra mis canciones, mi batería mi piano... Eso era mi vida, música. Esa noche, después de cenar, me acabé de hacer el equipaje: una maleta grande (que ya estaba echa), otra del mismo tamaño y dos tipo mochila más pequeñas. Preparé todo: neceser, ropa, guitarra, más ropa, Cd's... Y deje una de las maletas medio vacias, para poner la ropa que compraría en las calles de la ''City''.
Narra Nate:
Hacía más o menos media hora que habíamos acabado de ofrecer nuestro concierto en Manchester. Estábamos cansados, había sido una gran noche, con todo el estrés que eso conyeva. Pasé de ir a celebrarlo, aunque mis compañeros de banda insitieron mucho:
-¡Vamos Nate! Nos lo hemos currado, vamónos a celebrarlo, anda.-insitió una y otra vez Jake, poniéndo una expresión suplicante. Le brillavan sus ojos verdes.
-No, no me apetece, id vosotros, estaré bien.-contesté.
-No,no,no...-dijo Danny, moviéndo el dedo de forma negativa.- Somos los Keyboards, o todos o ninguno.
-Ya... Peró por un día podéis ir solos-dijo trándome en uno de los sofas de nuestra habitación de hotel.-Buenas noches.
-Parece que tendremos que ir sin él-Oí decir a Joe.
Lo último que recuerdo fué el sonido de la puerta cerrándose.
Narra Laura:
Seis y media de la mañana. Me levanté sin sentir nada de sueño en mis ojos. A las nueve y media tenía que estar en el aeropuerto. ¡¡¡Me iba a Londres!!!. Salté de la cama y entre en mi armario. Si, mi armario es una espécie de vestidor, porque es muy amplio y espacioso, así que mi padre le puso una bombilla y un taburete, para que pudiera cambiarme ahí dentro. Antes de nada cogí mi Blackberry, quería asegurarme del tiempo que haría ahí: sol, aunque un poquito nublado por la tarde. Decidí ponerme unos jeans desgastados y con rotos, qu me encantaban, ya que estaba muy de moda, y una camiseta blanca con encaje. Me calzé con unas bailainas grises. Después me fuí a mi tocador; mi tez era algo pálida, así que con un poco de base de maquillaje se arreglaría. Me pusé mi rímel y gloss favoritos y lista. Nunca me gustó ir demasiado maquillada. También preparé mi bolso, uno grande, donde pudiese caber un libro, mi Ipod azul, mi Blackberry, una chaquetita por si tenía frió, mis pinturas, un peine y alguna diadema para el pelo.
Salté hacía la habitación de mis padres;
-Mamá ya es la hora!!!-la levanté.
-¿Qué pasa?- preguntó mi padre.
-Qué me voy!!!!!!!!-respondí.
Inmediatamente, se levantaron. Desayuné, y esperé a que estuvieran listos. Mi hermano incluido, aunque no le importara mucho. Siempre he creído que no le importaba.
Ya a las ocho estábamos en el aeropuerto de El Prat. Para matar la hora y media que teníamos de espera, nos fuimos a tomar algo en una cafetería.
-Laura, ponte una chaqueta, en el aeropuerto hace frío-dijo mi madre mientras nos sentabamos.
Saqué mi cazadora marrón del bolso y me la pusé.
-¿Que deseean?-nos pregunto una chica que parecía ser la camarera. Era muy alta y delgada, con una melena corta y rubia.
-Dos cafés con leche, un zumo de naranja y una coca-cola-contestó mi madre. A ella no le hacía falta preguntarme que quería, pues sabía que la coca-cola me entusiasmaba. Mi madre es quién mejor me conoce.
Minutos después, teníamos nuestras bebidas en la mesa. Disfruté de la mía, mientras escuchaba los consejos de mis padres.
-Y recuerda que te iremos a ver cada tres semanas-dijo mi padre.
-Dentro de tres semanas es mi cumpleaños-recordé.
-No puede ser!-dijo mi hermano.
-Que gracioso eres...-contesté con ironía y una mueca de fastidio.
-Haya paz-dijo mamá, sacudiéndo su pelo rubio para anudarselo en una imporvisada coleta.
Se pasó el tiempo volando y llegó el momento de embarcar en mi avión. Facturé todo mi equipaje, me despedí de mis padres y entre al avión. Se me escapó una lagrimilla; sería difícil estar sin ellos.
Narra Nate:
Me desperté ese día alrededor de las ocho. Me vestí y fuí a asearme:
Tenía mi pelo liso y castaño ligermente alborotado. Mis ojos brillaban bastante, pero seguían tan azules cómo siempre. Hoy íbamos al aeropuerto, para volver a Londres. Ayer finalizó nuestra gira, y sólo quedarían un par de conciertillos en nuestra tierra para estar el resto del verano de vacacones.
Cogí mi guitarra y mi maleta. La dejé en recepción y me volví a nuestro cuarto, para pedir el desayuno.
-Bueno pues nos vamos ya...-comentó con aire melancólico Danny.
-No exageres...-dijo Jake.
-Bueno habrá que darse prisa, llegamos tarde!!!-dije viendo la hora.
Olvidamos lo del desayuno, y nos fuimos correndo a coger las maletas y pillar el primer taxi que vimos.
Cuando llegamos al aeropuerto, facturamos y nos fuimos.
El viaje fué tranquilo, y nadie nos reconoció pues sólo habían personas más bien adultas. Tan sólo había una jóven de unos 16 años. Era preciosa; ojos pardos pelo onfdulado y marrón... Peró sobretodo, una sonrisa que dejaba sin sentido.
El viaje fué tranquilo, pero no pude parar de mirarla... Era preciosa. Y no pareció darse cuenta de que la miraba.
Cuando aterrizamos, salimos pausados y con gorra y gafas, para evitar que nos reconocieran los medios de comunicación. Fuí a la cinta transportadora y cojí mi guitarra y mi maleta.
A la salida del aeropuerto me dí cuenta de algo; ¡esa no era mi guitarra!. Tenía la misma funda pero, en un lugar ponía ''Laura F.''. No era mía!. Abrí la funda y ví un numero de teléfono apuntado. Sería el de esa chica.
-Id tirando vosotros a casa-dije
-Vale, ok-contestaron los chicos.
Marqué el número.
Narra Laura:
Ya había salido del avión. Estaba en el aeropuerto de Gatwick, con mis maleta y mi.... guitarra. ¡No! Esa no era mi guitarra. Tenía la misma funda pero estaba algo decorada.
Justo en ese momento sonó mi teléfono, que acababa de encender:
-Sí?- contesté en un perfecto inglés.
-Hola...em me parece que por error me he llevado tu guitarra.
-Si, yo creo que tengo la tuya...Nate-dije mirando una de las chapas con ese nombre.
-Si soy yo. Em, dónde estás exactamente?
-En la salida norte.
-Ok, voy por ti. Llevo una sudadera azul, gafas de sol y gorra.
-Ok, jo unos jeans y una camisa blanca.
-Ok hasta ahora y disculpa.
-igualmente.
Mi primer cuato de hora en Londres y yá había metido la pata.
La verdad es que la voz de ese ''desconocido'' me resultaba familiar.
¿Quién sería?
CONTINUARÁ....
